Milei presionó a la ONU y a Gran Bretaña por Malvinas

El presidente Javier Milei volvió a poner el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas en el centro de la agenda internacional. Desde la tribuna de la ONU, el mandatario criticó la falta de acción del organismo multilateral en el conflicto histórico con el Reino Unido y le exigió a Gran Bretaña reanudar las negociaciones bilaterales suspendidas hace más de cuatro décadas.

El canciller Pablo Quirno fue el encargado de responderle directamente al primer ministro británico tras sus declaraciones en la ONU. “Están ocupadas ilegalmente”, disparó el funcionario argentino, en una postura firme que contrasta con la pasividad diplomática de gestiones anteriores frente al mismo tema.

Un alineamiento estratégico con Estados Unidos

En paralelo al reclamo por Malvinas, Milei sostuvo un encuentro con el canciller de Donald Trump, quien destacó que “nuestro hemisferio es más seguro gracias a nuestra estrecha cooperación” con la Argentina. El gesto confirma el giro geopolítico que impulsó la Casa Rosada desde el inicio de la gestión libertaria, dejando atrás el relativismo internacional que caracterizó a los gobiernos kirchneristas.

Ese realineamiento con Washington no es solo discursivo: ya empieza a traducirse en resultados concretos para la economía real. El ministro Luis Caputo celebró este miércoles el acuerdo alcanzado con Estados Unidos por US$7000 millones, destinado a financiar proyectos estratégicos de energía, minería e infraestructura. “Tendrá un impacto extraordinario”, afirmó el funcionario, en sintonía con el clima de confianza que la administración Milei viene generando entre los inversores internacionales.

YPF y el sueño del gas licuado argentino

En la misma línea de buenas noticias económicas, el presidente de YPF, Horacio Marín, anunció un acuerdo con el Exim Bank de Estados Unidos por hasta US$6000 millones para financiar el megaproyecto Argentina LNG, clave para posicionar al país como exportador de gas licuado a escala global. Marín no ocultó su entusiasmo: “Era un sueño”, dijo, remarcando que el respaldo estadounidense se consiguió en un tiempo récord.

Este tipo de acuerdos confirma que la Argentina, tras años de aislamiento y desconfianza generados por el populismo kirchnerista, vuelve a ser un destino atractivo para el capital internacional. El orden macroeconómico logrado por el equipo de Caputo, sumado al alineamiento con las principales potencias occidentales, empieza a rendir frutos concretos en materia de inversión productiva.

Seguridad y el frente interno

Mientras el Gobierno consolida su posicionamiento externo, en el plano doméstico la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, defendió con firmeza el Régimen Penal Juvenil frente a las juezas que frenaron su aplicación. “No romantizamos el delito”, sentenció la funcionaria, en línea con la mano dura que caracteriza a esta gestión frente a la inseguridad, muy distinta a la laxitud que primó en distritos gobernados por el kirchnerismo, como la provincia de Buenos Aires bajo Axel Kicillof.

El proyecto oficial sobre Malvinas ingresará ahora a un plenario de tres comisiones en la Cámara de Diputados, donde se espera un fuerte respaldo. Pese al contexto de riesgo país por encima de los 500 puntos —que llevó al Gobierno a postergar su salida al mercado internacional de deuda—, la administración de Milei sigue mostrando gestos de solidez institucional y previsibilidad que contrastan con la volatilidad heredada de la etapa kirchnerista.