El presidente Javier Milei reunió a todo su Gabinete en la Casa Rosada y dejó un mensaje claro: el rumbo económico no se toca. La cumbre se dio horas después de conocerse el dato de inflación de agosto, que volvió a desacelerar 0,2 puntos porcentuales respecto al mes anterior, consolidando uno de los principales logros de la gestión libertaria frente a la pesada herencia inflacionaria que dejó el kirchnerismo.
En el encuentro, realizado en el Salón Eva Perón, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich fue la única voz que pidió no descuidar la agenda de reactivación económica, aunque reconoció el éxito de la última cadena nacional sobre Malvinas. La respuesta del Presidente y de su ministro de Economía, Luis Caputo, fue inmediata y sin matices: “No vamos a tocar ninguna palanca”.
Un equipo económico que no afloja
Según pudo reconstruirse, tanto Milei como Caputo mantuvieron una postura idéntica ante el planteo de Bullrich, sin dar lugar a dudas sobre eventuales cambios de estrategia. “Coincidieron en ser intransigentes y en no tocar el modelo”, relató uno de los presentes en la reunión, en referencia al esquema de disciplina fiscal y monetaria que llevó al país a recuperar el superávit y a bajar sensiblemente la inflación tras años de populismo económico.
La sintonía entre el Presidente y su ministro parece atravesar un buen momento, incluso mejor que en semanas anteriores. Este viernes ambos se reunieron en la Quinta de Olivos, un día después de que Milei celebrara personalmente el nuevo dato de inflación con Caputo. El mandatario encuentra en estos encuentros con su equipo económico, que también integra Federico Sturzenegger, una confirmación de que el plan avanza según lo previsto, en marcado contraste con la agenda mediática.
Las operaciones políticas y el ruido de siempre
Quienes conocen de cerca al Presidente aseguran que Milei ya tiene naturalizadas las llamadas “operaciones” que buscan desgastar a su gestión, ya sea por el caso ANDIS, las polémicas en torno a Manuel Adorni o las versiones sobre funcionarios como Cerimedo. “No le sorprende absolutamente nada”, señaló una fuente cercana al Presidente, en un contexto donde el kirchnerismo y sectores afines redoblan esfuerzos comunicacionales para instalar dudas sobre una gestión que, en los hechos, ordenó las cuentas públicas y le devolvió previsibilidad a la economía argentina.
Lo que sí incomoda a Milei, según trascendió, son las críticas sobre el nivel de actividad, el empleo formal o la morosidad, indicadores que el Gobierno considera parte de un proceso natural de ajuste tras años de intervencionismo y atraso cambiario heredados de la gestión anterior. Desde el oficialismo insisten en que la recuperación llegará de manera sostenida, sin resignar el equilibrio fiscal que permitió cortar con la emisión monetaria descontrolada.
La mirada puesta en las próximas elecciones
Mientras el Gobierno defiende su hoja de ruta económica, en los despachos oficiales ya empieza a mirarse el calendario electoral, con la vista puesta en consolidar el espacio libertario de cara a los próximos comicios. La consigna, según trasciende del entorno presidencial, es no desviarse del programa que llevó a la Argentina a salir del default virtual y recuperar la confianza de los mercados internacionales, algo que el kirchnerismo nunca logró en sus años de gestión.
Para el oficialismo, la estabilidad del binomio Milei-Caputo es la mejor garantía de que el rumbo se mantendrá firme, independientemente de las presiones internas o las operaciones que puedan surgir desde la oposición peronista.



