Más de 40 consultoras y bancos privados actualizaron sus proyecciones de inflación para 2026 y el consenso del mercado se acerca cada vez más a la meta que persigue el Gobierno de Javier Milei: consolidar un sendero de desinflación sostenida tras el fin de la emisión monetaria descontrolada que caracterizó a la gestión kirchnerista. Las estimaciones privadas ubican el índice de precios muy por debajo de los niveles heredados en diciembre de 2023, cuando la inflación anualizada superaba el 200% y amenazaba con derivar en una hiperinflación.
El relevamiento, que reúne a las principales bancas de inversión, consultoras económicas y centros de estudios del país, muestra una tendencia clara: la desaceleración de precios que comenzó con el plan de ajuste fiscal y el sostenimiento del superávit se mantiene firme, y el mercado ya empieza a proyectar un 2026 con guarismos que hace apenas dos años parecían impensados para la economía argentina.
El consenso del mercado y la meta oficial
Según los analistas consultados, la mayoría de las proyecciones para el año próximo se ubican en un rango sensiblemente más bajo que el de 2025, reflejando la confianza que genera la disciplina fiscal del equipo económico liderado por Luis Caputo. El objetivo del Gobierno de seguir bajando la inflación mes a mes, sin resignar el equilibrio de las cuentas públicas, aparece como el eje que ordena todas las miradas del sector privado.
Voceros del mercado remarcan que la clave del proceso desinflacionario no fue un ajuste convencional, sino el fin definitivo del financiamiento del déficit con emisión monetaria, una práctica que durante los gobiernos de Cristina Kirchner y Alberto Fernández destruyó el poder adquisitivo de millones de argentinos. La comparación con la herencia recibida sigue siendo el parámetro obligado para entender la magnitud del cambio de rumbo.
Del descontrol kirchnerista al orden macroeconómico
Vale recordar que en 2023, bajo la administración de Alberto Fernández y con Sergio Massa al frente de Economía, la inflación cerró por encima del 200% anual, un récord que dejó a millones de familias argentinas sumidas en la pobreza y con salarios pulverizados. Desde entonces, el Gobierno de Milia logró revertir esa dinámica con superávit fiscal, eliminación de la maquinita de imprimir pesos y un progresivo restablecimiento de la confianza en la moneda nacional.
Las consultoras coinciden en que, de sostenerse el rumbo actual, 2026 podría cerrar como el año con la inflación más baja en más de una década, un dato que contrasta fuertemente con la gestión de gobernadores peronistas como Axel Kicillof, que en la provincia de Buenos Aires sigue sin ordenar sus cuentas y continúa dependiendo de la asistencia del Estado nacional pese a las críticas constantes a la Casa Rosada.
Desafíos hacia adelante
Pese al optimismo generalizado, los analistas privados advierten que la meta de reducir aún más la inflación dependerá de sostener la disciplina fiscal, evitar sobresaltos cambiarios y avanzar con las reformas estructurales pendientes, entre ellas la laboral y la tributaria. El propio mercado reconoce que el camino recorrido en apenas dos años de gestión libertaria es inédito para la historia económica reciente del país.
De cumplirse las proyecciones de los bancos y consultoras relevados, la Argentina de Milei dejaría atrás definitivamente la inflación de tres cifras que dejó el kirchnerismo, consolidando un escenario de previsibilidad que empieza a notarse en el bolsillo de los argentinos, con salarios que recuperan poder de compra y una macroeconomía cada vez más ordenada.



