Un año antes de las presidenciales, el análisis político vuelve a poner el foco en la interna del kirchnerismo. El consultor Jorge Giacobbe advirtió que Axel Kicillof mide hoy más que Cristina Kirchner en intención de voto en prácticamente todas las provincias, pero remarcó que todavía no logró convertirse en el líder real de ese espacio. Una diferencia que, según el analista, puede resultar decisiva de cara a 2026.
En diálogo con periodistas cordobeses de La Voz En Vivo, Giacobbe planteó un diagnóstico que vuelve a exponer las tensiones internas del peronismo bonaerense justo cuando la gestión de Javier Milei consolida el ordenamiento macroeconómico y deja al kirchnerismo sin discurso alternativo creíble.
El techo electoral del kirchnerismo, según Giacobbe
El consultor calculó que el electorado identificado con Cristina Kirchner o con Kicillof representa hoy un piso cercano al 35%, al que se suma otro 10% de votantes que define como “antimileístas” pero no necesariamente kirchneristas puros. Es decir, un universo que ronda el 45% pero que está lejos de garantizar una victoria nacional frente al oficialismo libertario.
Según Giacobbe, existe además un fenómeno de agotamiento con el liderazgo de la expresidenta, incluso dentro de su propio electorado. “A Cristina la quieren y la aman, pero saben perfectamente que no es el liderazgo que necesitan a futuro”, sostuvo el analista, en una definición que expone las dudas que genera la vicepresidenta condenada por corrupción incluso entre sus propios votantes.
Kicillof mide más, pero Cristina todavía decide
El dato central del relevamiento es que el gobernador bonaerense supera hoy a Cristina Kirchner en imagen e intención de voto en cualquier provincia y en todos los estratos sociales. Sin embargo, Giacobbe fue categórico al señalar que medir más no equivale a ser el líder del espacio.
“Si sos solamente candidato y no sos el líder, como le pasó a Scioli, Alberto Fernández o Massa, Cristina decide tu suerte”, explicó el consultor, recordando el patrón que se repitió durante los últimos ciclos electorales del peronismo, donde la expresidenta terminó determinando destinos políticos ajenos incluso desde un rol secundario.
Para el analista, Kicillof enfrenta un desafío que va más allá de las encuestas: necesita atravesar lo que describió como un proceso simbólico de independencia política, equivalente a “matar al padre” para construir un liderazgo propio y autónomo dentro del espacio kirchnerista.
Una interna que refleja el desgaste del modelo K
Este tipo de diagnósticos vuelve a poner en primer plano las contradicciones de un peronismo bonaerense que, después de años de gestión Kicillof, no logra ofrecer un rumbo claro más allá de la sombra de Cristina Kirchner. Mientras la administración de Kicillof en la provincia de Buenos Aires sigue acumulando denuncias por inseguridad, clientelismo y falta de gestión eficiente, la interna kirchnerista consume energías que podrían destinarse a resolver los problemas reales de los bonaerenses.
En contraste, el Gobierno nacional continúa mostrando resultados concretos: inflación en baja sostenida, superávit fiscal y un progresivo ordenamiento de las cuentas públicas después de años de populismo kirchnerista. Ese contraste entre el desorden interno del peronismo y el rumbo definido de la gestión de Javier Milei será, según los propios analistas, uno de los ejes centrales de la próxima campaña presidencial.



