Tras el triunfo electoral, el Gobierno enfrenta un duro vencimiento con el FMI en medio de reservas negativas y presión cambiaria

Luego de la victoria en las elecciones legislativas, el Gobierno deberá afrontar este lunes su primer compromiso financiero con el Fondo Monetario Internacional: un pago de US$ 850 millones en concepto de intereses. El vencimiento llega en un momento crítico, con el Banco Central y el Tesoro aún sin retomar la compra de reservas, un factor clave para sostener la estabilidad del tipo de cambio y evitar que el dólar vuelva a acercarse al techo de la banda cambiaria. Pese al ajuste fiscal “más grande de la historia”, las reservas netas continúan en terreno negativo y alcanzan los US$ 11.600 millones, según la consultora 1816; un nivel incluso superior al rojo de US$ 11.000 millones heredado de la gestión de Alberto Fernández, tal como señaló el presidente del BCRA, Santiago Bausilli. Para cumplir con el objetivo acordado con el FMI, Argentina debería sumar más de US$ 8.000 millones antes de diciembre, una meta que el mercado considera muy difícil de alcanzar.

La situación se enmarca, además, en un proceso de fragilidad financiera que obligó al Gobierno a firmar en abril un crédito de US$ 20.000 millones con el Fondo para “recapitalizar” el Banco Central y cancelar pasivos. Con esos fondos, Economía recompró en mayo y agosto unos US$ 14.000 millones en Letras Intransferibles —títulos que diversos economistas describen como “papelitos de colores”— e inyectó Derechos Especiales de Giro (DEG) prestados por el propio FMI. Ahora, la expectativa de los analistas es que el Tesoro utilice nuevamente esos DEGs para cancelar el vencimiento de este lunes. La consultora 1816 remarcó que “el Ministerio de Economía, que tiene apenas US$ 77 millones depositados en el Central, debe pagarle al FMI cerca de US$ 850 millones de intereses y suponemos que le comprará los dólares al Central”, recursos que provienen de los mismos activos que el Tesoro entregó para liquidar Letras Intransferibles tras los desembolsos del Fondo.

El drenaje de reservas se vio agravado desde septiembre, cuando, tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, el Gobierno dejó de comprar divisas para reforzar la desinflación. Las presiones sobre el tipo de cambio derivaron posteriormente en un pedido de rescate financiero por US$ 40.000 millones, acompañado por una intervención inédita del Tesoro norteamericano. Tras el triunfo de Javier Milei, el dólar retrocedió de $1.515 a $1.465, pero persisten las tensiones. “Esperamos que el pago al Fondo se haga con DEGs”, explicó Juan Manuel Pazos, economista jefe de One618, al evaluar que ese esquema “no afecta el poder de fuego del BCRA si el tipo de cambio toca la banda de arriba”.

Más allá del vencimiento inmediato, Argentina enfrenta compromisos por casi US$ 33.000 millones hasta 2027, según Barclays. De ese total, unos US$ 2.000 millones corresponden a lo que resta de 2025, US$ 12.200 millones a 2026 y US$ 18.800 millones a 2027. El presidente Milei afirmó que podría usar parte del swap con Estados Unidos para cancelar US$ 4.800 millones con bonistas en enero. Sin acceso a los mercados, su administración viene honrando la deuda “cash”, lo que contribuyó a que las reservas cayeran US$ 564 millones desde el último domingo, entre movimientos de valuación, pagos y variación de encajes. A su vez, el dólar “barato” tras la salida del cepo impulsó compras por unos US$ 20.000 millones por parte de particulares, según estimaciones del Bank of America.

Mientras tanto, el Banco Central anticipó en documentos internos que retomará la recomposición de reservas, aunque el mercado prevé que el ministro Luis Caputo volverá a apelar a la emisión de deuda para atraer dólares del exterior, estrategia similar a la aplicada en junio cuando el riesgo país cayó de 1.000 a cerca de 600 puntos. “Con el cambio de escenario político, es esperable que el Gobierno pueda seguir reduciendo el riesgo a un dígito para poder acceder al mercado y no usar stock de reservas acumulados”, señaló Fernando Baer, economista jefe de Quántum Finanzas. Para Jorge Vasconcelos, del Ieral, la marcada baja del riesgo país abrió “todas las opciones” al Tesoro para afrontar los vencimientos de 2026, aunque consideró lógico que el Ejecutivo “se tome un tiempo para testear el piso” de ese indicador.

La próxima auditoría del FMI está prevista para el 23 de enero, mientras que el 1° de febrero vencerán otros US$ 839 millones de intereses. El calendario financiero, advierten los analistas, exigirá definiciones rápidas en un contexto macroeconómico aún frágil y con presiones latentes sobre el tipo de cambio y las reservas.