Los principales directivos de las terminales automotrices locales aguardan las elecciones para sentarse a dialogar con el Gobierno sobre un plan de acción que fortalezca la competitividad del sector. Desde hace más de un año vienen reclamando una reducción de impuestos que les permita equipararse con países vecinos como Brasil y México, donde fabricar vehículos es más económico. Sin embargo, el foco ahora está puesto en el creciente ingreso de autos chinos a precios muy bajos, que representan una competencia contra la cual “no se puede competir”, reconocieron los ejecutivos.
Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina y de ADEFA, destacó durante el Foro Internacional Automotriz Córdoba (FIAC) que “Argentina está entre los 30 países que fabrican más de 500.000 vehículos anuales, pero no debe conformarse con eso”. Señaló la necesidad de una mayor inversión y la incorporación de nuevas tecnologías para sostener la industria “otros 70 años más”, aunque advirtió que, de no avanzar, “otras industrias del mundo nos van a superar en desarrollo de productos”. En el mismo panel participaron los presidentes de Volkswagen, Iveco, Renault y Prestige Auto, quienes coincidieron en la importancia de que el Estado garantice un marco regulatorio estable y justo.
Daniel Herrero, líder de Prestige Auto, que recientemente compró la planta de Virrey del Pino a Mercedes Benz, apuntó a la competencia que supone la llegada de vehículos chinos, y subrayó la necesidad de “una política regulatoria que permita previsibilidad para invertir y ser fuertes regionalmente”. “Nos va a ser difícil competir contra los costos chinos porque uno compite contra un Estado, no contra una empresa. Pero en Argentina tenemos buena mano de obra y flexibilidad, y podemos dar la batalla en conjunto con reglas claras de equidad”, afirmó. En la misma línea, Zuppi remarcó que mientras México exporta vehículos sin impuestos, Argentina enfrenta un 16% de carga impositiva, lo que dificulta la competencia, sobre todo ante la presencia de vehículos electrificados chinos sin arancel.
Pablo Sibilla, de Renault, señaló que la discusión clave deberá darse después de las elecciones, sobre la estrategia automotriz y la continuidad o no de incentivos fiscales. “En 2029 habrá libre comercio con Brasil, que considera su industria estratégica y no cederá terreno”, advirtió. Por su parte, Marcellus Puig, de Volkswagen, agregó que la agenda supera los impuestos y que el sector también debe abordar problemas logísticos y de infraestructura para mejorar la competitividad. Ricardo Cardozo, de Iveco, enfatizó la importancia de una producción complementaria entre Argentina y Brasil para asegurar la escala necesaria y el desarrollo regional.
En conjunto, las terminales automotrices argentinas reclaman un compromiso más sólido del Estado para asegurar un futuro sostenible en un mercado cada vez más globalizado y competitivo.





