En medio de la controversia política desatada por el pedido de renuncia del presidente Javier Milei al gobernador bonaerense Axel Kicillof, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, respaldó la propuesta y redobló la apuesta al sugerir que su salida permitiría aplicar “una filosofía de mano dura” en la provincia. “Lo que dice el Presidente es darle una solución a un problema”, afirmó Bullrich, minimizando el impacto institucional de la solicitud.
La funcionaria justificó su postura al señalar que la inseguridad en Buenos Aires ha alcanzado niveles críticos. “Es más fuerte todos los días levantarse con el nivel de violencia y asesinatos, abuelos torturados en sus casas, gente que es arrastrada en autos, entraderas. Eso es más violento todavía”, expresó. En este contexto, consideró que el problema radica en la actual gestión provincial y su enfoque en materia de seguridad. “El tema es que en la provincia la filosofía que gobierna es nefasta, es la filosofía del delincuente”, sentenció.
Bullrich también elogió los resultados obtenidos con la presencia de fuerzas federales en Rosario y sostuvo que la estrategia en Buenos Aires debería ser aún más drástica. “Correr, intervenir, que se vaya el gobernador como dijo el Presidente, intervenir esa fuerza y trabajar casi haciendo algo totalmente diferente y con una filosofía de mano dura”, explicó. Según la ministra, la intervención sería una respuesta a un reclamo social. “Nos están llamando a los gritos y por eso el Presidente dice córrase y dejen a los que saben”, enfatizó.
Las declaraciones de Bullrich se sumaron a la respuesta que dio Milei en redes sociales luego de que Kicillof culpara a la Justicia y cuestionara al Presidente por “lucrar con el dolor” tras el crimen de una niña de 7 años en La Plata. “Si le interesa el bienestar de los bonaerenses, córrase del camino (esto es, renuncie) y déjenos intervenir la Provincia. En un año nosotros vamos a terminar con la violencia”, sostuvo Milei. Además, desafió al gobernador: “Nos hacemos cargo nosotros. Fíjese si le interesa más el bienestar de los bonaerenses o sus intereses políticos personales”.
En un clima de creciente tensión política, el pedido de intervención de la provincia de Buenos Aires plantea un escenario de conflicto entre el Gobierno nacional y la administración de Kicillof, en un debate que trasciende lo político y pone en el centro la crisis de seguridad.





