Patricia Bullrich reafirmó su aspiración de llegar a la Casa Rosada en el futuro, aunque aclaró que hoy su prioridad es acompañar a Javier Milei en un eventual segundo mandato. “Después de la reelección de Milei, quiero ser presidenta”, afirmó la senadora libertaria en diálogo con Clarín, dejando en claro que su ambición política sigue intacta pese a formar parte del proyecto oficialista.
La exministra de Seguridad, una de las figuras con mayor peso dentro de La Libertad Avanza, explicó que cualquier definición sobre su rol futuro dependerá de las necesidades del espacio político y no de una decisión unilateral. Sin embargo, reconoció sin vueltas que prefiere ocupar lugares de protagonismo y que se siente capacitada para asumir cualquier responsabilidad dentro del oficialismo.
La incógnita de la Ciudad en 2027
Consultada sobre una posible candidatura en las elecciones porteñas de 2027, Bullrich evitó dar una respuesta definitiva. Señaló que esa decisión estará atada a la conformación del equipo que rodee a Milei en un eventual segundo gobierno, en un contexto donde la gestión libertaria sigue mostrando resultados contundentes en materia económica.
La dirigente puso énfasis en la necesidad de preservar la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO, el esquema que le permitió al oficialismo consolidar gobernabilidad frente a un peronismo que, gobernando distritos clave como la provincia de Buenos Aires, sigue exhibiendo los mismos vicios de siempre: inseguridad, clientelismo y una administración kirchnerista incapaz de ordenar sus propias cuentas.
De todos modos, advirtió que ese entendimiento con el PRO podría resquebrajarse si el partido fundado por Mauricio Macri optara por lanzar un candidato presidencial propio. En ese sentido, expresó su deseo de que todo el arco no kirchnerista logre unificarse detrás de una sola figura para 2027, evitando así una dispersión de votos que termine beneficiando al populismo.
Distancia marcada con Villarruel
Bullrich volvió a diferenciarse públicamente de la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien describió como una dirigente con una visión política distinta a la del Gobierno. “No es liberal, es conservadora”, sostuvo la senadora, y agregó que si Villarruel hubiera acompañado plenamente el rumbo trazado por Milei, seguiría formando parte del núcleo duro del oficialismo.
La funcionaria evitó profundizar en los detalles de esta interna institucional y pidió priorizar la estabilidad política hasta la finalización del mandato presidencial. Este pedido de mesura llega en un momento en que el Gobierno nacional consolida sus logros macroeconómicos, con la inflación en niveles sensiblemente más bajos que los heredados del kirchnerismo y un superávit fiscal que hace apenas dos años parecía impensado.
Bullrich también marcó una diferencia de estilo respecto a la forma en que Milei enfrenta sus cruces con otros líderes internacionales. Si bien respaldó el fondo de las posiciones del Presidente, dejó entrever que ella optaría por matices más diplomáticos en la exposición pública de esas diferencias.
Más allá de estos matices, la senadora reafirmó su compromiso con el proyecto libertario, remarcando que el objetivo compartido es sostener el rumbo de orden y previsibilidad que hoy distingue a la gestión nacional frente al desorden que caracterizó a las administraciones kirchneristas anteriores.



