El presidente Javier Milei arribó pasada la medianoche a Washington para encarar este martes una reunión decisiva con Donald Trump en la Casa Blanca, en un momento crítico para su gobierno y a solo doce días de las elecciones legislativas. El mandatario argentino viajó acompañado por su equipo más cercano —su hermana Karina, el ministro de Economía Luis Caputo, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili— con el objetivo de consolidar el apoyo político y financiero de su principal aliado internacional, además de procurar avances en materia de aranceles e inversiones. En la capital estadounidense los esperaba el canciller Gerardo Werthein y el embajador Alec Oxenford, quienes también participarán de la agenda en la Casa Blanca.
La delegación argentina pasó la noche en Blair House, la histórica residencia de huéspedes del presidente de Estados Unidos, ubicada frente a la Casa Blanca. Desde allí solo deberán cruzar la calle para ser recibidos por Trump a la 1 de la tarde —las 14 en Argentina— en una reunión que, inicialmente prevista para más temprano, fue demorada dos horas. El cambio respondió a ajustes en la agenda del republicano, quien regresó a Washington tras una visita relámpago a Israel y Egipto, donde asistió a la liberación de rehenes capturados por Hamas y a una cumbre de paz con veinte líderes internacionales. La Casa Blanca decidió otorgarle un margen adicional de descanso tras su vuelo desde El Cairo.
Según la agenda oficial, la cumbre comenzará con un breve contacto de ambos presidentes con la prensa en el Salón Oval. Luego mantendrán un encuentro a solas, seguido de un almuerzo de trabajo ampliado con los ministros. La actividad durará alrededor de dos horas. Más tarde, Milei podría asistir a un homenaje al influencer conservador Charlie Kirk, asesinado el mes pasado, a quien había conocido en Mar-a-Lago. Trump entregará en ese acto la Medalla a la Libertad de manera póstuma, en el día en que Kirk hubiera cumplido 32 años.
Milei llega a esta reunión tras recibir un auxilio financiero del Tesoro estadounidense por US$ 20.000 millones, que según fuentes oficiales permitió frenar las turbulencias cambiarias provocadas por la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires y por denuncias de corrupción en el entorno presidencial. El objetivo central del encuentro, según analistas, es reforzar ese respaldo. Evan Ellis, investigador del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de EE.UU., afirmó que “lo que Milei más necesita ahora es el apoyo público del presidente Trump para que los mercados confíen en su gobierno y así evitar más presión sobre el peso”. Añadió que el mandatario argentino “busca que EE.UU. ratifique que Argentina va por buen camino y que, gracias a Milei, tiene una relación privilegiada con la principal potencia del mundo”.
Ellis explicó además que “Milei también espera que Trump no solo evite hablar de las acusaciones de corrupción contra los políticos de su partido y su propia hermana sino que haga una declaración general que lo fortalezca políticamente contra estas acusaciones, quizás una declaración sobre el uso de una guerra legal por parte de la izquierda en su contra, como Trump cree que le hicieron a él”. En la misma línea, Michael Shifter, profesor de Georgetown y ex presidente del InterAmerican Dialogue, subrayó que “para Milei, el consumo doméstico de su visita a La Casa Blanca será fundamental”. Considera que “en un escenario complicado ante las legislativas, su esperanza es que el apoyo significativo del presidente de los Estados Unidos fortalezca su capital político”.
El Gobierno argentino también intentará avanzar en un acuerdo arancelario. Trump aplicó un arancel del 10% a todos los productos argentinos y otro del 50% específicamente sobre el acero y el aluminio. Werthein, el embajador Luis Kreckler y el equipo económico llevan meses negociando una reducción o eliminación de esos gravámenes. Aunque aseguran que las conversaciones “avanzan”, todavía no se ha logrado cerrar un entendimiento. Un anuncio en este sentido, admiten en el oficialismo, sería un triunfo político en plena campaña. Además, la presencia de Patricia Bullrich en la reunión podría funcionar como un gesto hacia su candidatura en la Ciudad, aunque también se espera que la conversación incluya temas vinculados al narcotráfico y al terrorismo, áreas de interés común para ambos gobiernos.
Para Trump, la reunión también tiene un fuerte componente estratégico. Según Shifter, el republicano valora especialmente que Milei —al igual que Nayib Bukele— sea “un aliado leal en América Latina”, y ve la cumbre como “una oportunidad para mostrar su unión con Milei en su lucha contra la izquierda y la agenda ‘woke’”. Además, buscará fortalecer la influencia estadounidense frente al avance de China en sectores clave de la economía argentina. Ariel Armony, rector del Babson College y especialista en relaciones sino-latinoamericanas, sostuvo que “el gobierno Trump ha dejado claro que está preocupado por la situación económica en Argentina y en la posibilidad de que pueda expandirse a otras economías en la región si no se la contiene rápidamente”. Destacó también el enojo de productores agrícolas estadounidenses, especialmente de soja, ya que los aranceles impuestos por Trump a China impulsaron mayores compras de soja argentina por parte de Beijing.
Armony advirtió sobre la influencia económica y militar china en el país, incluyendo el rol de la estación espacial de Beijing en la Patagonia, lo que genera “muchas preocupaciones” en Washington. Según el experto, Milei enfrenta una disyuntiva compleja: “Existe una diferencia entre la retórica del gobierno de Milei, profundamente alineada con Occidente, pero al mismo tiempo hay una necesidad de un pragmatismo que lleva a que haya continuado la relación con China”.
En este escenario geopolítico y doméstico, Milei y Trump se verán hoy en el Salón Oval. Ya se habían encontrado hace pocas semanas en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU. La delegación argentina regresará este mismo martes por la noche a Buenos Aires, cerrando así la decimotercera visita de Milei a Estados Unidos en menos de dos años de mandato.





