Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), la empresa minera de Santa Cruz, continúa siendo un foco de atención para el gobierno de Javier Milei debido a su larga historia de números en rojo. La compañía no ha sido rentable durante décadas y actualmente tiene un déficit mensual de cinco millones de dólares. Con una plantilla de 2.110 trabajadores, la empresa enfrenta un escenario financiero crítico, necesitando 80.000 millones de pesos este año solo para pagar salarios. A pesar de la difícil situación, la nueva administración a cargo de Thierry Decoud, interventor designado por el presidente Milei, mantiene la determinación de no cerrar la compañía y revertir su ecuación económica.
Uno de los mayores obstáculos de YCRT ha sido su falta de producción. En diciembre de 2023, cuando Decoud asumió el control, la empresa se encontraba sin actividad productiva. Además, ha estado envuelta en casos de corrupción que la han afectado durante años. Por ejemplo, Julio De Vido, exministro de Planificación, fue encarcelado tras ser acusado de desviar más de 176 millones de pesos del presupuesto para obras de la empresa. También está el caso de la constructora española Isolux Corsán, que fue señalada por el pago de sobornos durante la construcción de una usina termoeléctrica que debía generar 240 megavatios de energía con el carbón extraído de Río Turbio. Esa usina, que debía integrarse al Sistema Interconectado Nacional, permanece inconclusa 17 años después de su licitación.
A pesar de este contexto, tanto Decoud como el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, consideran que YCRT puede ser rentable si se implementan las inversiones necesarias. “YCRT no es rentable, pero puede extraer suficiente cantidad de carbón para no perder dinero”, señalaron fuentes oficiales. Sin embargo, la empresa depende de fondos del Estado Nacional, que actualmente envía cinco millones de dólares por mes para cubrir gastos corrientes, una reducción significativa respecto a los 12 millones que giraba la administración de Alberto Fernández.
El desafío de reactivar la producción y reducir el déficit
La actual administración ha centrado sus esfuerzos en reactivar la producción de carbón, con el objetivo de exportarlo a través del Puerto de Punta Loyola, ubicado a 330 kilómetros de la mina. A pesar de estos intentos, el presupuesto mensual de la empresa sigue siendo abrumador. Los salarios, cargas sociales, jubilaciones y demás gastos ascienden a cinco millones de dólares al mes, mientras que la plantilla de 2.142 empleados incluye solo 900 mineros que trabajan directamente en la extracción del carbón.
En 2023, YCRT registró un déficit de 140 millones de dólares, cifra que se proyecta reducir a 70 millones para este año. Esta mejora responde a la decisión de la intervención de eliminar servicios externos y realizar todas las tareas con personal propio. Sin embargo, el gran desafío sigue siendo aumentar la capacidad de producción. Según las cifras oficiales, para no ser deficitaria, la empresa necesita enviar 60.000 toneladas de carbón al puerto cada mes, pero en el primer semestre del año solo logró procesar 50.000 toneladas.
Infraestructura deficiente y el reto de aumentar la exportación
El problema de YCRT no radica en la cantidad de carbón que extrae, sino en la capacidad de la planta depuradora, que actualmente procesa entre 15.000 y 20.000 toneladas por mes. “La empresa necesita al menos una planta depuradora más y tres trenes”, indicaron fuentes de YCRT. Para ser rentable, cada barco de exportación necesita transportar 25.000 toneladas de carbón, lo que generaría unos tres millones de dólares para la empresa.
El transporte del carbón desde la mina hasta el puerto es otro desafío. El tren que lo transporta, operado por el personal de YCRT, tarda 10 horas en cubrir el recorrido. Cada viaje transporta 720 toneladas, pero la frecuencia no es suficiente para alcanzar las 25.000 toneladas mensuales que se requieren. Actualmente, la locomotora ha realizado solo tres viajes en lo que va del año, lo que pone en evidencia la precariedad de la infraestructura.
A pesar de los desafíos, la intervención sigue apostando por una reactivación de YCRT, aunque queda claro que sin las inversiones necesarias en infraestructura y una mejora en la capacidad de producción, el futuro de la empresa sigue siendo incierto.





