El Gobierno argentino ha dado un paso significativo en la modernización de los medios de pago para el transporte público, con la introducción del pago con tarjeta de débito. Casi cuatro meses después de que el vocero presidencial Miguel Adorni anunciara la medida, se ha publicado el decreto que permitirá a los usuarios abonar sus viajes sin necesidad de la tarjeta SUBE, marcando una nueva etapa en los sistemas de pago en Argentina.
Cada mes, se realizan aproximadamente 400 millones de viajes pagados a través del sistema SUBE en todo el país, administrado hasta ahora por Nación Servicios. Este cambio era esperado tanto por el Gobierno como por el sector financiero, con la expectativa de que la “apertura” del sistema también significara un desplazamiento de Nación Servicios de su rol central. Sin embargo, el decreto firmado por el presidente Javier Milei mantiene el procesamiento de estos pagos centralizado en el Banco Nación, que administra el sistema SUBE a través de su subsidiaria.
Actualmente, Nación Servicios cobra a las empresas de transporte un 7% del valor de cada pasaje por el procesamiento del pago. Se esperaba que la apertura a la competencia redujera estas comisiones a menos del 2%, abaratando así el costo del viaje. Esta “letra chica” del decreto ha generado desconcierto en el sector financiero, donde varios actores ya habían desarrollado la infraestructura técnica para competir por la provisión del servicio de procesamiento de pagos. El negocio, que representa cerca de 50 millones de dólares anuales, implica también el acceso a los datos de más de seis millones de usuarios diarios de la tarjeta SUBE.
Algunos representantes del sector financiero destacaron que la redacción del decreto centraliza el negocio en un solo proveedor designado por Nación Servicios, actualmente asociado con Global Processing. Fuentes del sector expresaron: “Que haya un solo administrador para resolver subsidios, jurisdicciones y precios tiene lógica. Pero sería adecuado que ese administrador no monopolice el negocio adquirente y que cada transportista elija libremente con qué adquirente quiere procesar, o en su defecto, pueda elegir el banco pagador”.
La implementación de las nuevas formas de pago será progresiva. Según la Secretaría de Transporte, las tarjetas de débito comenzarán a operar en colectivos del interior entre septiembre y octubre, y se sumarán subtes y algunas líneas de trenes entre octubre y noviembre, con el objetivo de tener todo listo para fin de año. Las mesas de trabajo que involucran a la Secretaría de Transporte, bancos, billeteras virtuales, procesadoras de pago, el Banco Central y la Secretaría de Comercio continúan avanzando en los detalles técnicos y operativos.
Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), expresó su entusiasmo por la medida: “Es una excelente noticia que nos permite aprovechar el desarrollo tecnológico y el gran trabajo realizado por nuestros bancos en los últimos años para resolver las complicaciones que tenían millones de personas al momento de viajar. Los medios de pago, billeteras virtuales y tarjetas de nuestros bancos ya están listos para operar”.
Por su parte, Javier Bolzico, titular de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), afirmó que “esta medida incentivará la competencia entre los oferentes de medios de pago y redundará en beneficios para los consumidores. Los bancos disponen de los recursos tecnológicos y la infraestructura necesaria para ofrecer servicios de pago eficientes y seguros para el transporte público”.
Un punto de controversia es que el decreto presidencial confirma que la opción de “pagar sin SUBE” estará disponible solo para transacciones mediante la tecnología NFC (Near Field Communication), dejando fuera a los pagos con código QR. Esto implica que Mercado Pago, líder en la adopción de esta tecnología en el país, no participará en esta primera instancia de cambios en el sistema de pago del transporte público.





